sábado, 16 de agosto de 2008

Día Internacional de los Amigos


“Amigo”, palabra profunda que a veces empleamos con ligereza. El sabio Salomón dijo “en todo tiempo ama el amigo, y es como hermano en tiempos de angustia” (Proverbios 17:17). YO, creo que el valor más importante para considerar que una amistad es genuina, es la lealtad. Pienso además que la evidencia más grande de una amistad genuina es la lealtad. El verdadero amigo busca primero entender antes de ser entendido. El amigo verdadero te hace crecer, te da apoyo y ánimo en todo momento y respeta tu silencio sin juzgar tus errores.

A lo largo de mis conferencias motivacionales, tengo cinco amigos notables que me acompañan. Uno es sordo, el otro es un rudo campesino que tuvo una vida llena de fracasos, el tercero anduvo años en sillas de ruedas; mi amiga es sorda, ciega y muda; y mi amigo carpintero es el que más me ha enseñado y motivado a seguir adelante a pesar de mis continuos fracasos.

Te voy a contar un poco de ellos, espero que puedas ponerte en contacto con estas buenas personas. Mi amigo sordo se llama Ludwig Von Beethoven, famoso compositor alemán, virtuoso del piano que lamentablemente perdió el sentido de la audición. Sin embargo en medio de la perdida de su capacidad auditiva pudo terminar su obra más destacada la “Novena Sinfonía”, 

La pérdida de la capacidad auditiva, es una penosa enfermedad; un mal que tortura física y psicológicamente a la persona. Esa enfermedad se apoderó de Beethoven para nunca dejarlo. Su sordera fatal, la ingratitud de su sobrino, la pobreza, la desesperación y disgusto ante la injusticia de la vida, era algo que no podía concebir ni soportar. 

Beethoven, llegó a contemplar el suicidio, pero su música, su serenidad espiritual excepcional, hizo que siguiera adelante. Pienso que hubo más de una palabra motivadora que retumbó en sus oídos, y quiero pensar que esa voz interior dijo “yo sé que en el cielo escucharé”. 
Mi otro gran amigo que me motiva a seguir adelante con mis metas es Abraham Lincoln. Él y otros grandes amigos, me ha enseñado que los fracasos son los peldaños que conducen al éxito, y que los fracasos no son para siempre.
Es muy conocido que por 28 años, Abraham Lincoln experimento un fracaso tras otro. Fue despreciado por Mary Todd su mujer. Sufrió de unos ataques de nervios en 1833, el “Honesto Abe” como lo apodaban, intentó ser elegido a la Cámara de Representantes y perdió varias veces. En 1848 perdió su segunda nominación al Congreso y no fue aceptado como oficial en 1849. 

Estos fracasos no lo detuvieron en su lucha. En 1854 perdió en el Senado. Dos años después perdió la nominación para la Vice-Presidencia y fue de nuevo derrotado en el Senado en 1858. 

Abraham Lincoln nunca se dio por vencido. En el año 1860 fue electo Presidente de los Estados Unidos y pasó a la historia como uno de los presidentes más destacado de la nación.

Lincoln, quien odiaba la esclavitud, se sobrepuso a sus fracasos para eventualmente abolir este acto degradante de la esclavitud El tenía la determinación porque su causa era noble, en la que cría y por la cual vivió. 

Hoy Abraham Lincoln, es recordado como el emancipador de los esclavos de su país, iniciativa que le costó una sangrienta guerra civil. Cuando desempeñaba su segundo período presidencial, fue asesinado. El atentado fue provocado por los tiros de John W. Booth, un actor exaltado, en el teatro Ford de Washington.

Todo el mundo sabe algo de Abraham Lincoln. Saben que Lincoln nació en una cabaña hecha de troncos, que fue cortador y aserrador de madera, que fue presidente de los Estados Unidos durante la Guerra Civil y que abolió la esclavitud, pero pocos saben que fue un gran cristiano. Abraham Lincoln es recordado por su honestidad, compasión y fortaleza de espíritu. El es uno de los presidentes más respetados de Estados Unidos.

La mayoría de nosotros conoce que a la edad de 39 años, Franklin D. Roosevelt fue vencido por la poliomielitis. Mi tercer amigo estuvo sumido en una silla de rueda hasta el mismo día de su fallecimiento, pero ni su enfermedad ni ninguna otra circunstancia le impidió dirigir, con un sello muy particular, a la nación norteamericana, lo que para entonces fue considerado como una recuperación milagrosa. 

John F. Kennedy llego a decir que "el mundo en que vivimos hoy, es el mundo de Franklin Delano Roosevelt". En 1920 se presentó como candidato a la vicepresidencia, pero fue derrotado. Al año siguiente contrajo la poliomielitis, que lo dejó prácticamente paralítico en sus piernas. Sin embargo, gracias a la ayuda de su esposa y a su fuerza de voluntad y carisma, superó su enfermedad y fue elegido gobernador de Nueva York.

Cuando Roosevelt fue elegido presidente de Estados Unidos, en 1932, el país estaba inmerso en la Gran Depresión, que había comenzado en 1929 con la caída de la Bolsa de Nueva York. F. D. Roosevelt, sacó adelante a los Estados Unidos y lo dejó convertido en una potencia mundial. 
Las principales virtudes de Roosevelt fueron su carisma y tenacidad. A pesar del ataque de poliomielitis que lo dejó en silla de ruedas, se las arregló para recorrer Estados Unidos de este a oeste, en viajes por tren, acercándose a la gente durante la elección presidencial de 1932 a la que le transmitió confianza y energía.
Fue el único presidente estadounidense que llegó a gobernar durante cuatro mandatos seguidos (1933-1945), si bien la muerte le impidió completar el último periodo. La frase de Rooselvet que impacto mi vida fue: “debemos tener miedo de tener miedo”. De lo único que hay que tener miedo, es al miedo mismo, porque el miedo lo creamos nosotros y nos paraliza.
Ahora me corresponde presentar a una amiga que creyó que era alguien y lo fue. Helen Keller, creyó que podía y pudo. Fue escritora a pesar de ser invidente y sordomuda. Se especializó en educación especial para discapacitados. El mensaje que asimilé de ella es “que triste es saber que hay personas que ven, pero que no tienen visión” y la importancia de tener un mentor. 

Helen Keller era muy religiosa y su fe le ayudó a examinar el mundo de una forma más cuidadosa. Su vida constituye un motivo de inspiración, tanto para ciegos como para los que gozan del sentido de la vista.

Ella a pesar de sus discapacidades, con el tiempo llegó a dar discursos acerca de su vida, e incluso escribió libros sobre sus experiencias. En todo esto tuvo gran influencia su institutriz Anne Sullivan, quien le enseñó a leer y comunicarse con los demás y a tener disciplina.

Es importante recordar que sin la ayuda de un Mentor, Helen Keller no hubiera podido hacer lo por sí misma. Ella se apoyó mucho en Anne Sullivan, quien le acompañó a cualquier sitio durante casi cincuenta años. Sin su fe en su profesora Helen probablemente se habría quedado aislada y perdida en un mundo confuso.

He querido dejar al final a mi amigo carpintero. Desde su mismo nacimiento comenzó a sentir por experiencia propia el desprecio y la marginación. Nació en un oscuro pueblo y creció en otro; vivió en pobreza y fue criado en humildad. Sus parientes carecían por completo de distinción social o poder alguno. No tuvo una familia ni casa propia, no fue a la universidad, jamás visitó una gran ciudad, nunca viajó más de 300 kilómetros, hoy es el líder más distinguido con millones de seguidores...

El vino del cielo, donde los ríos nunca se hielan, los vientos nunca soplan, las escarchas nunca enfrían el aire, las flores no se marchitan, y no hay enfermedades. Donde no hay pompas fúnebres ni cementerios, porque nadie jamás muere. Él renunció a su ropaje real por el vestido de un aldeano. Era rico, pero se hizo inmensamente pobre. Nació y durmió en un pesebre, cruzó el lago en la barca que no era de él. El asno que montó no le pertenecía, fue crucificado en una cruz que le era ajena y lo enterraron en un sepulcro prestado.

El vino para salvar lo que se había perdido y a buscar amigos. “Ya no los llamo siervos, porque el siervo no está al tanto de su amo; los he llamado amigos” (Juan 15:14); “Abraham creyó a Dios, y fue llamado amigo de Dios”, (Santiago 2:23). Mucha gente entrará y saldrá de tu vida, pero solo los amigos verdaderos dejaran huellas en tu corazón. ¡Jesús dejó la suya en mi mente y mi corazón!

Sinceramente
Dr. Luis L. Gavin
Asesor de Desarrollo Humano y
Ministerio Familiar